20 jun. 2014

Aquellas noches de verano...


 Faltan poquitas horas para la entrada oficial del verano. Como muchas otras cosas en la vida, mi percepción sobre estos meses ha ido cambiando a medida que me he hecho mayor, me gusta, espero que llegue con deseo, pero en realidad sé que nunca volverán a ser como antes, cuando era pequeña y me pasaba prácticamente todas las vacaciones en casa de mis abuelos, en el campo. Casi tres meses, sin colegio, sin responsabilidades, sin nada que hacer que no fuese hacer nada, jugar, ir a la playa, mojarse sin motivo (gloriosas batallas de globos de agua) y sus noches de paseo con mi abuela y sus amigas. Eternas noches de charlas y risas, contando chistes, haciendo la croqueta por los prados con Estrella (que por entonces yo la veía como una señora mayor y no llegaba ni a los 50), y las noches de estrellas, de las del cielo. Hace casi 20 años, apenas había luces por nuestro trayecto nocturno, por lo que ver las constelaciones era muy fácil, disfrutaba buscando y uniendo las estrellas hasta dar con la figura completa de la constelación, aunque casi siempre me distraía alguna estrella fugaz a la que pedirle un deseo, o una luciérnaga que brillaba en la oscuridad. Aquellas noches eran simplemente mágicas, divertidas e inolvidables. 






 Si a vosotros también os gusta buscar y descubrir las constelaciones en las noches de verano, podéis descargaros este mapa tan bonito de constelaciones de verano de Mr. Printables, en su blog encontraréis las indicaciones que se han de seguir y una breve historia de cada constelación.





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